Es bueno tener por escrito, las pautas que nos da esta persona ante
el umbral de la muerte. Te comparto el resumen de esta charla,
con algunos comentarios, para tenerla a la mano y repasarla de vez
en cuando. Si no has visto el video haz click aquí.
1.- Tener unos buenos padres: quizá a ti, como a mí, este consejo es
para que nosotros lo seamos y podamos corregir cualquier cosa en la
educación de nuestros hijos. Hay que estar alegres, que las riñas
–que las habrá porque hay cariño- no se den enfrente de los hijos.
Quizá para conseguir ese hogar “luminoso y alegre” habrá que darle
importancia a las cosas que realmente la tienen.
2.- Las personas primero: las cosas son para el uso de las personas
y no al revés. Quizá no te animes a vaciar una lata de “soda” en tu
carro. Pero si sucediera, no pasa nada. Recuerda la cantidad de
insignificancias que en ocasiones echan a perder tú día.
3. Las personas “pueden” madurar, tú puedes hacerlo también. Lo que
se requiere es tener paciencia. Me decía un amigo “no puedes hacer
que crezca una planta jalándola hacia arriba, la desarraigarías. Hay
que saber esperar, ponerle agua, sol, fertilizante y…tiempo” Con las
personas sucede lo mismo, requiere paciencia su madurez. Esto lo
relaciono con la parte en la que nos habla de que “toda persona
tiene su nobleza, no hay mal absoluto”. Las personas como el buen
vino, maduran con el tiempo.
Hay que aprender a conocer y encontrar el modo a quienes te rodean
3.- Pausch afirma que ante la inminencia de su muerte ha escogido
estar alegre. Sí por supuesto que el “cómo nos va en nuestra vida”
tiene mucho que ver con la calidad de nuestras elecciones. Dice al
final que hay que poner energía y esfuerzo y no pasársela
“quejando”. Lo sabes bien, la energía y el esfuerzo en lo que haces,
lo ESCOGES tú. Quizá habría que quitarse ese “complejo de víctima”
que surge en ocasiones y que no resuelve nada, y que termina por
quitar la energía y esfuerzo.
4. La recomendación que hace sobre la verdad es bastante exigente,
porque invita a decirla siempre. Quizá hasta ahí no haya mayor
problema. La exigencia, desde su punto de vista, estriba en las tres
partes que propone ante un error: primero decir “lo siento” después
“fue mi culpa” y en tercer lugar, que quizá es lo más difícil, “que
se puede hacer para corregirlo”.
5. No te enojes si se te exige, o si te hacen ver algún error.
Comentamos ya en un boletín, que la soledad más grande es cuando
NADIE está cerca de ti para ayudarte a seguir creciendo. Hay
acciones que realizas y que desdicen de ti, pero en ocasiones no te
das cuenta. Que bueno tener alguien que esté cerca y que te lo diga,
esto ayuda a la madurez si aprendes a corregir.
6. Relacionado con el punto anterior, surge la necesidad del
agradecimiento. No es simplemente dar las gracias, que aunque es
sencillo se puede olvidar. Es esa actitud de respeto y reverencia
hacia aquellas personas que ayudan a resolver carencias.
Posiblemente pensemos que “pobre hombre” que se va a morir. Más bien
pobres de nosotros que no lo sabemos. El tiene el tiempo por
acabársele, quizá nosotros también y lo desconocemos.
Lo que me gustaría repetirte –a ti lector asiduo de estos boletines-
es que no hay que esperar a “tener un elefante en la habitación”
para hacer cambios. Cada día, cada minuto, cada segundo es una
oportunidad de recomenzar.
José Luis Castañeda Lerma